POR: Luis Velázquez Alvaray

En la estructura histórica del fraude electoral aparece la mano negra de la fuerza armada nacional. De allí que el Padrino hable guapetona mente señalando que nunca la oposición podrá ganar una elección. Tiene razón este forjador de inmoralidades y veamos porque:

La mafia militar tiene destacado en el Consejo Nacional Electoral, el mayor roba votos en la historia del país. Se llama Carlos Enrique Quintero Cuevas, quien tiene 14 años manipulando 17 procesos electorales, donde ejerce el poder como gorila militar, en toda la estructura del CNE. En su andar mafioso maneja el registro electoral a su antojo, decide quién vota y quién no aparece en el listado.

Cambia los centros de acuerdo a la conveniencia de la tiranía. Es decir, vota el que decide él, junto al psiquiatra del mal, gran manipulador, no sólo de las elecciones de Venezuela; sus manos negras alcanzan numerosas elecciones de América Latina. También organizó a su antojo la dirección informática que está directamente conectada con la Habana, donde no saben de votos, pero sí de cómo robarse lo que sea.

El sistema fraudulento no se monta de la noche a la mañana, ni el día de las elecciones, son años con entrenamientos en Rusia, donde preparan los fraudes para un siglo completo.

El roba votos Quintero Cuevas organizó toda la logística desde Chávez hasta el Usurpador. Es el dueño del clic final para que los votos se conviertan en rojo púrpura rojito. Mandamás en la Junta Nacional Electoral (JNE) desde hace años y ha sido ratificado con nuevas albardillas para el crimen: rector suplente y con las llaves del mal en su diestra y en su siniestra.

Este organismo (JNE) se encarga de la dirección, supervisión y control de todos los procesos electorales del país.

La mano larga del roba votos, carga en su bolsillo el padrón electoral y es el único que tiene copia. En ese mismo saco lleva la data de todos los componentes del Sistema e Instrumentos electorales de Votación.

Según un artículo publicado el 15 de diciembre de 2019 en el portal web. La razón: “Carlos Quintero y otros ex funcionarios del CNE dirigen, a través de terceros, a la empresa Exclé Venezuela, la cual aparece como una empresa argentina de “soluciones biométricas”, fundada en 1998, que abre oficinas en el país en 2004. Esta empresa ha desarrollado proyectos para la Alcaldía Libertador en 2009, Banco de Venezuela en 2013 y el CNE en 2011-2012, concretamente en el sistema de validación de identidad (capta huellas)”.

Carlos Quintero, el roba votos, define la configuración técnica del ente y no hay decisión que no pase por sus macabras manos, antes, durante y después de cada elección.

Un dato extraño es que este personaje funambulesco pidió la baja como militar en el 2010, la cual le fue aceptada, pero en el 2013, aparece de nuevo en los listados del usurpador, como flamante hombre en armas.

El Padrino ya solicitó esta semana ir al CNE, después de las declaraciones, donde anunció el golpe militar contra las elecciones. Será recibido secretamente en primera línea por el roba votos Quintero Cuevas.

Allí le explicará el mecanismo para torcer las decisiones operativas, manipular las auditorias, los protocolos de revisión de firmas y toda la metamorfosis que en sus manos sufren los procesos y en los cuales trabaja intensamente.

Pronto será ascendido a General roba votos, en la próxima camada de Vagabundos. El roba votos Quintero Cuevas ya cuenta en su currículum, la inclusión por el departamento del Tesoro de los Estados Unidos, el 09 de noviembre del 2017, por “socavar procesos electorales, censurar a los medios” y participar con Saab en los programas alimenticios Clap. El hombre salta del voto a la comida. El 30 de marzo de 2018, fue sancionado por el gobierno de Panamá por blanqueo de capitales, financiamiento del terrorismo, y financiamiento de la proliferación de armas de destrucción masivas.

De los votos a la comida y al Terrorismo. Iguales acusaciones fueron hechas por el gobierno de Canadá el 30 de mayo del 2018.

En la Asamblea Nacional está el Informe completo de esta lanza en la oscuridad del cual depende cada voto que se deposite. Sus trofeos en el arte del fraude electoral son muchos. En Miraflores están las constancias, dos muy importantes: robarle la elección a Capriles y el montaje del fraude electoral del 20 de mayo del 2018. Cuando Tibisay Lucena declaraba “Es un proceso irreversible”, tenía razón. El roba votos desde hace meses ya sabía el resultado.

P.D. Piedad Córdoba dice que se retira de la política colombiana, como si eso va a ocultar lo que viene de Cabo Verde, sin boleto de regreso. A lo mejor se enferma Petro y son declarados huéspedes ilustres por “chaquetón Arreaza”.

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