Porfirio Muñoz Ledo afirmó que lo ocurrido en Culiacán, Sinaloa, el pasado jueves 5 de enero es una prueba de la presunta relación que mantiene el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) con el crimen organizado en México.

A través de su cuenta de Twitter, el expresidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados agregó que la Secretaría de Defensa Nacional (Sedena) “ésta vez” sí cumplió con su cometido al lograr la captura de Ovidio Guzmán López, hijo del narcotraficante Joaquín El Chapo Guzmán Loera.

No obstante, catalogó el operativo emprendido y sus consecuencias como una “tragedia” muy grave, por lo que pasará a la historia, expresó el político fundador del Partido de la Revolución Democrática (PRD).

“La tragedia de Culiacán es un hecho muy grave que pasará a la historia. Demuestra el contubernio establecido entre el narcogobierno de López Obrador con el crimen organizado. Esta vez la SEDENA cumplió con su cometido. Nos corresponde a todos, ciudadanos e instituciones restablecer el Estado de derecho y juzgar a los responsables de esta mascarada”, aseveró.

Dichas declaraciones tuvieron lugar tras el operativo implementado por la Sedena, la Guardia Nacional (GN) y diversas dependencias para capturar al líder de “Los Menores”, facción del Cártel de Sinaloa.

Sin embargo, la captura de Ovidio provocó diversos episodios de violencia en la entidad, como balaceras, bloqueos y quema de vehículos. Fue por ello que el gobierno local decretó la cancelación de las actividades laborales, académicas, así como todas las vías de transporte.

La movilidad se retomó oficialmente el pasado viernes 6 de enero en diverso municipios de Sinaloa, mientras que en Culiacán la normalidad regresará el próximo lunes 9 de enero.

Se trata de la segunda captura en contra del hijo del Chapo. La primera de ella fue en octubre de 2019, cuando elementos federales capturaron al presunto narcotraficante, no obstante, fue liberado al poco tiempo por órdenes de López Obrador frente a la ola de violencia que desató la aprehensión. Los hechos se conocen en la actualidad como “El Culiacanazo”.

Al momento, el sexto hijo de Guzmán Loera se encuentra recluido en el Centro Federal de Readaptación Social Número 1 del Altiplano, ubicado en Almoloya de Juárez, Estado de México, bajo la medida cautelar de prisión preventiva con fines de extradición.

Gregorio Salazar Hernández fue el juez que estableció la medida, además de que le dio al gobierno de Estados Unidos (el solicitante) 60 días para presentar la documentación acusatoria para que Guzmán López pueda ser judicialmente procesado.

Cabe destacar que al momento de su detención, el originario de Badiraguato no contaba con cargos ante la justicia mexicana; no obstante, de acuerdo con lo declarado por el secretario de Gobernación (Segob), Adán Augusto López Hernández, podría ser procesado por posesión de armas exclusivas del Ejército, así como por tentativa de homicidio.

El pasado viernes un juez federal otorgó un amparo a Ovidio con el que se pausó el proceso de extradición, además de que se ordenó que no debe ser incomunicado el acusado. En ese sentido, el canciller mexicano, Marcelo Ebrard, destacó que la posible extradición del capo no será rápida, pues antes debe responder a la justicia nacional.

Su detención se dio, casualmente, a días de la llegada de Joe Biden a México. La secretaria de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), Rosa Icela Rodríguez, destacó recientemente que la solicitud de extradición fue presentada por el gobierno estadounidense desde 2019, mientras que se ofrecía una recompensa de USD 5 millones por su captura.

 

 

 

 

Fuente: Infobae

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