Asimismo, les instó a tener «un estilo sencillo, sobrio y generoso, digno y al mismo tiempo adecuado a las condiciones de la mayoría de su pueblo», además de pedirles que sean cercanos a los problemas de la gente.
León XIV, que tiene doble nacionalidad estadounidense y peruana, también destacó que «el obispo es, ante todo, el principio visible de unidad en la Iglesia particular que le ha sido confiada».
Y añadió que deben ser «hombres de esperanza», «especialmente cuando el camino del pueblo se hace más difícil» y «no con las palabras, sino con la cercanía».
«Cuando las familias llevan cargas excesivas y las instituciones públicas no las sostienen adecuadamente; cuando los jóvenes están decepcionados y hartos de mensajes falsos; cuando los ancianos y las personas con discapacidades graves se sienten abandonados, el obispo está cerca y no ofrece recetas, sino la experiencia de comunidades que tratan de vivir el Evangelio con sencillez y compartiendo con generosidad», agregó.
Entre otras «virtudes indispensables» de los obispos destacó «la prudencia pastoral, la pobreza, la perfecta continencia en el celibato y las virtudes humanas».
«La prudencia pastoral permite al obispo guiar a la comunidad diocesana valorizando sus tradiciones y promoviendo nuevos caminos y nuevas iniciativas», señaló.
También explicó que un pastor «tiene un estilo sencillo, sobrio y generoso, digno y al mismo tiempo adecuado a las condiciones de la mayoría de su pueblo».
«Las personas pobres deben encontrar en él un padre y un hermano, sin sentirse incómodas al encontrarse con él o al entrar en su casa. Está personalmente desapegado de las riquezas y no cede a favoritismos basados en estas o en otras formas de poder», agregó.
Respecto a otras cualidades citó «la lealtad, la sinceridad, la magnanimidad, la apertura de mente y de corazón, la capacidad de alegrarse con los que se alegran y sufrir con los que sufren; y también el dominio de sí mismo, la delicadeza, la paciencia, la discreción, una gran propensión a escuchar y al diálogo, la disponibilidad al servicio»