Daniel Gómez (ALN).- En los últimos seis meses que trabajó para el régimen, el general Cristopher Figuera se dio cuenta de que la corrupción se lo comía todo y no se salvaba nadie. Ni ministros, ni jerarcas, ni asistentes. Ni los hijos de Cilia Flores. Ni el hijo de Nicolás Maduro, Nicolasito Maduro. Ni Maduro…

“Entendí que Maduro es la cabeza de una empresa criminal. Su propia familia está involucrada”. Esto dijo a The Washington Post el general que se le fue a Nicolás MaduroCristopher Figuera, exjefe del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin).

En entrevista con el diario ALnavío Figuera dio detalles sobre las corruptelas del régimen. Oscuros negocios que investigó personalmente cuando fue ascendido a jefe del Sebin. Y es que en los seis meses que ocupó ese cargo vio con sus propios ojos eso que ahora llama “empresa criminal”.

Figuera no investigó solo. Le acompañaba el mayor Jesús Alberto García Hernández. A este lo hallaron muerto a mediados de mayo. “Un asesinato selectivo”, afirmó el general en un comunicado. “Sabían que ese muchacho había manejado información sensible de los casos de corrupción más espantosos y aberrantes que se investigaron durante mi gestión en el Sebin”.

Investigando junto al mayor que luego fue asesinado, Figuera supo que el hijo de Maduro –Nicolás Maduro GuerraNicolasito, de 29 años, miembro de la Asamblea Nacional Constituyente– estaba relacionado con en el saqueo del oro del Banco Central de Venezuela. Involucrado junto a ministros, jerarcas y asistentes.

“Desde la Dirección de Contrainteligencia del Sebin, juntos investigamos los más escandalosos y aberrantes casos de corrupción que involucran a Tareck El Aissami[vicepresidente del Área Económica]; a Calixto Ortega Sánchez, presidente del Banco Central de Venezuela; a Simón Zerpa, ministro de Finanzas; a Santiago Morón, asistente de Nicolasito Maduro, y a los hijos de Cilia Flores [WalterYoswal Yosser]. Seguramente descubrieron la información de la que él tenía conocimiento y para estos ‘carniceros’ era más fácil eliminarlos”, declaró Figuera al diario ALnavío a principios de junio.

En la entrevista con The Washington Post, el general detalla que había comenzado a investigar a una compañía creada por un asistente de Nicolasito. Se entiende, por lo que Figuera contó a este diario, que el asistente es Santiago Morón. Por medio de esta compañía, el hijo de Maduro estableció “un monopolio comprando oro de mineros artesanales al sur del país a precios de vaca flaca, para venderlo a precios elevados al Banco Central”.

Figuera estaba listo para compartir esta información con Maduro, pero un oficial cercano al presidente le recomendó no hacerlo. Eso dijo al diario estadounidense. Y también le dijo que, a Maduro, siempre le escoltan entre 15 y 20 guardias cubanos. Tres de ellos son psicólogos que le asesoran, analizan sus discursos, y también el impacto de sus palabras en la audiencia. Figuera también reveló el nombre de uno de los guardas personales de Maduro. “Aldo”, con quien debía hablar antes de solicitar una reunión privada con el mandatario. No hay que olvidar que Figuera entonces era jefe del Sebin, un cargo, por lo que se ve, supeditado a los cubanos.

El caso es que Figuera nunca habló con Maduro de las corruptelas de su hijo y los ministros. No se produjo la reunión. Aquí cabe destacar otra revelación que el general hizo a ALnavío. Este una vez escuchó decir a Maduro que quien se metiera con su familia se “secaba”. Secarse es caer en la desgracia

Figuera dijo que con Maduro no se toca el punto de la corrupción familiar. “Cómo iba yo a decirle que su entorno está conspirando en su contra y además saqueando al país”, se lee en las conversaciones desveladas por este diario.

 

Por Daniel Gómez / ALnavío

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