El régimen cubano tomó posesión completa de la refinería Camilo Cienfuegos y retiró a la petrolera estatal venezolana PDVSA de su participación accionaria; esto, tras el incumplimiento de pago por parte del régimen de Nicolás Maduro.

Tal y como lo hizo China, que demandó a Venezuela por impago; Cuba, país “amigo” del socialismo, también decidió asumir el control de la refinería cubano-venezolana. El régimen de la isla alegó que tomó posesión porque Venezuela “se lo debía por los servicios profesionales prestados”.

“Tras el retiro de la compañía venezolana PDVSA de la empresa mixta Cuvenpetrol, desde agosto de 2017 la Refinería de Petróleo de Cienfuegos opera como entidad estatal plenamente cubana, bajo la égida de Unión Cuba Petróleo (CUPET)”, publicó este jueves 14 de diciembre el diario de Cienfuegos citado por la agencia de noticias Reuters.

Aunque se desconocen las causas exactas de esta decisión, se presume que con la toma de posesión de Cienfuegos, Cuba busca saldar deudas ante el incumplimiento de compromisos por parte de Venezuela.

Un funcionario venezolano señaló a Reuters que Venezuela debía pagar a la isla desde servicios profesionales hasta la renta de tanqueros petroleros a PDVSA.

Cabe destacar que la estatal petrolera venezolana tenía un 49 % de participación accionaria en dicha refinería.

Con la llegada del chavismo al poder en Venezuela, Cuba ha dependido financieramente del país suramericano el cual cubría hasta el 70 % de sus necesidades de combustible. Pero tras la crisis económica que enfrenta la nación gobernada por Nicolás Maduro, el impago y el incumplimiento de compromisos internacionales están a la orden del día.

La refinería en Cuba cierra el 2017 con escasa producción y con cero mejoras en infraestructura; no habrá construcción de instalaciones para la industria petroquímica.

Y es que la falta de suministro de petróleo a Cuba, por parte de Venezuela, ha dejado como consecuencia una baja en la producción de la refinería. Los envíos de crudo y combustibles cayeron casi 13 % en el primer semestre de este año.

El descenso en los cargamentos provocó también el racionamiento de combustible y electricidad en Cuba, cuya economía depende en gran medida de Venezuela tras los acuerdos bilaterales de cooperación firmados con la llegada de Hugo Chávez a la Presidencia del país suramericano.

Por esta razón, Cuba intentó abrir sus acuerdos internacionales para empezar a recibir cargamentos de otros productores como Rusia, algo que no hacía hace más de una década.

En octubre de este año la compañía petrolera rusa Rosneft anunció que ampliará la cooperación con la isla caribeña.

Pero Rusia no es el único país dispuesto a colaborar con Cuba en el “rescate” de su suministro de petróleo. En septiembre se conoció  que Argelia enviará medio millón de barriles de petróleo para ayudar a Cuba y paliar el déficit causado por la crisis en Venezuela.

El economista venezolano y experto en petróleo, José Toro Hardy reaccionó a través de su cuenta en Twitter al enterarse de la nueva pérdida.

“A pesar de todo el petróleo que se envía, resulta que a Cuba más bien le debíamos dinero y como estábamos atrasados en el pago, por lo visto nos quitaron la participación que teníamos en la refinería Cienfuegos. ¿Será que alguien explicará cómo ocurrió?”; cuestionó en las redes sociales.

Producción en “mínimos históricos”

La petrolera estatal venezolana PDVSA enfrenta una crisis sin precedentes donde sus cifras de producción petrolera cayó a “mínimos históricos”.

Informes de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) revelan que el país gobernado por Nicolás Maduro solo pone en el mercado 1.955.000 barriles diarios que, de acuerdo con el registro histórico, es la cifra más baja desde fines de la década de 1980.

Según la OPEP la producción venezolana de crudo acumula hasta 25 meses seguidos en contracción; pasó de extraer 2.360.000 barriles diarios en septiembre de 2015 a 1.863.000 al cierre de octubre de 2017.

Mientras disminuye la producción de PDVSA, el régimen se ve inmerso en una situación urgente de pago de deuda externa que, según cálculos de economistas, ronda en al menos 70.000 millones de dólares en pago de bonos y hasta 50.000 millones de dólares en servicios con acreedores.

Para poder cumplir con dichos pagos, el Ejecutivo chavista optó por un recorte de las importaciones, aumentando aún más la escasez de medicamentos y alimentos.

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