Según el Servicio Geológico de Estados Unidos, la columna eruptiva alcanzó al menos 5000 metros sobre el nivel del suelo.
Asimismo, estimó emisiones de dióxido de azufre superiores a 50 000-75 000 toneladas diarias. En ese sentido, explicó que los altos niveles de gas volcánico -principalmente vapor de agua, dióxido de carbono y dióxido de azufre- constituyen el principal riesgo para los residentes de los alrededores porque pueden causar problemas respiratorios.
Por otro lado, el organismo detalló que “persisten otros peligros significativos en torno a la caldera del Kilauea, como la inestabilidad de la pared del cráter Halema?uma?u, el agrietamiento del terreno y los desprendimientos de rocas, que pueden verse agravados por los terremotos en la zona cerrada al público”.
El Observatorio Volcánico de Hawái continúa monitoreando de cerca de Kilauea y mantiene contacto con el Parque Nacional de los Volcanes de Hawái y la Agencia de Defensa Civil del Condado de Hawái sobre peligros eruptivos