Robert Alvarado @robertveraz

…Maduro, estudie y gradúese  de profesor UCV, para que pueda saber lo que siente un profesional al ser maltratado… Cecilia García Arocha Rectora de la UCV

Me asombro lo que me comenta una educadora venezolana en referente a lo que pasa los maestros en el país. Me pide que guarde el anonimato y publique esas verdades que nadie quiere publicar sobre la realidad de la  crisis educativa en Venezuela.

  • La crisis educativa  en Venezuela antes de la Pandemia por  CORONAVIRUS

En marzo de 2020, la crisis educativa que atravesaba la desvalida Señora Venezuela, vino a agravarse con la llegada de un personaje nefasto y mefistofélico llamado CORONAVIRUS, que encontró a los maestros sin salarios dignos, sin Seguros de salud o funerarios y con una ausencia total de calidad de vida, que los colocan a la merced del contagio y los limitan para cualquier iniciativa que pretendan realizar con relación al proceso de  enseñanza aprendizaje de ese conglomerado de alumnos que guardan confinamiento por cuarentena dentro de sus hogares, mientras el gobierno pretende hacer creer que “si se puede lograr” mediante la implementación  del programa “CADA FAMILIA UNA ESCUELA”

Esto ha generado en el sentir del venezolano gran incertidumbre y sinsabor, debido a que sin el equipamiento requerido por maestros, alumnos y familia para alcanzar los objetivos sujetos del  aprendizaje, es imposible emprender la tarea de facilitación de la enseñanza, puesto que  no es suficiente  la decisión tomada por el gobierno respecto a la imposición de impartir clases por televisión, cuando es público y notorio que el Ministerio del Poder Popular Para La Educación (MPPE) intenta lavarse las manos como Poncio Pilato y no precisamente para impedir contagiarse de COVID-19; si no con la malsana intención de mostrar un sainete en materia educativa y ocultar  la destrozada y dolorosa realidad que presenta la más dilecta y apreciada hija de cualquier sociedad que se precie de tener una visión prospectiva para su futuro: LA EDUCACIÓN.

Y es que la educación ya presentaba deterioro de las estructuras fìsicas de los planteles, privación de servicios básicos, carencia de material didáctico y de limpieza y la destrucción del salario familiar;  hecho delicado que  colocó a maestros, padres y representantes entre las opciones de elegir si sus hijos comían o asistían a la escuela, trayendo como consecuencia el abandono del escenario educativo; tanto por parte de docentes, como de alumnos, aspecto que  se ha agravado en el transcurso del claustro pandémico y que coloca a Venezuela en una atmósfera de mayor atraso del que ya venía presentando desde inicios del siglo XXI.

De manera que  la gentil dama llamada educación, está embotellada entre el andamiaje de deterioro que presenta la economía venezolana y el obstáculo de previsión y adecuación por parte del gobierno para garantizar el obligante y necesario desempeño de lo que nunca debió de dejar de ser lo cotidiano: La ardua tarea facilitadora y formativa de parte del maestro para con el alumno.

Esto se traduce de la siguiente manera: Los Maestros, alumnos, padres y representantes no sólo se encuentran recluidos en sus hogares sin opciones de vinculación conexa, hay algo más triste y doloroso:  Las condiciones económicas de pobreza extrema que muestran, hecho que los paraliza en el cumplimiento en materia educativa y de facilitación de clases a través de medios televisivos impuestos por el gobierno con las consiguientes evaluaciones de aprendizajes, mediante la exigencia de publicación de informes que jamás podrá presentar más del noventa por ciento (90%) de los estudiantes que se encuentran en los sectores populares puesto que no  cuentan con los privilegios tecnológicos destinados para tal fin, formato que evidencia el daño que ha sufrido la escolaridad en Venezuela.

  • ¿Esta realidad es nueva o tiene antecedentes a ser tomados en cuenta? 

Pues lo cierto es que lo que busca el gobierno con la implementación del Plan o Programa “Cada Familia Una Escuela” puede parecer una novedad para otros, pero no  para un maestro que ha seguido  “a pie juntillas” las políticas educativas instruidas desde el año 2002  y que ha vivido en carne propia los drásticos cambios que ha sufrido este sector.

  • Algunos aspectos que muestran el tablado de condiciones generadoras de la  destrucción que hoy expone el escenario educativo venezolano

Entre los aspectos vulnerados por el gobierno en materia educativa; pueden enumerarse: La eliminación de concursos de ingreso, mérito y oposición académica, el diseño de proyectos de formación docente paralelos a la Universidad Experimental Libertador, la liquidación del Reglamento del Ejercicio de la Profesión Docente, la eliminación de políticas para implementar la Ley del Ejercicio de la Profesión Docente, el impulso de la Chamba Juvenil que ha permitido al gobierno emplear a personas sin ninguna preparación pedagógica, ni académica o  ética profesional, el sometimiento y control político de los directores encargados, colocados a dedo para desarrollar el proselitismo político en los planteles educativos. Todo esto ha traído como consecuencia, el abandono de las aulas por parte de un gran porcentaje de docentes, donde más del 65 %  se encuentra fuera del país.

Esta es la realidad preexistente de la educación antes de marzo de 2020  y la razón por la cual la aplicación de un plan de clases a distancia, en el marco de la  crisis generada por el COVID-19, no haya servido más que para dejar al descubierto la demoledora realidad desplegada por las escuelas que  venían cumpliendo con el proceso formativo en estado de emergencia y sin Programa de Alimentación Escolar (que debe ser activado con la cantidad y calidad nutricional requerida), además de  la precariedad de un personal al que mal se le puede exigir ahora, que “se las ingenie” para interactuar con los alumnos. La tecnología no se improvisa.

  • El gobierno intenta simular que todo está “excesivamente normal”

Sí; porque aunque usted no lo crea, el gobierno sigue intentando fingir que todo está “excesivamente normal”,  al extremo que  el anuncio  de Maduro en 2020, respecto al Plan Cada Familia Una Escuela, no ha variado ni un ápice en el  2021, puesto que la solicitud a “maestras y maestros” es la misma: “pensar juntas y juntos los mecanismos que se requieren para culminar con éxito las actividades académicas previstas para el año escolar, poner de manifiesto la creatividad e inventiva; no desde las aulas de las instituciones por ahora, sino desde el aula del seno familiar. En este sentido a docentes, padres, madres, representantes, responsables y comunidad en general les corresponde unir voluntades para garantizar la continuidad del año escolar en buen término, estamos llamados a ser victoriosos en esta nueva batalla, pero buscando la victoria colectiva que implica garantizar el derecho a la educación de nuestros niños, niñas…”.

Ante tan sombrío panorama, la pregunta obligada es “Jlo-ística” ¿Y el gobierno “pa´ cuando” está dispuesto a responsabilizarse en el cumplimiento del sagrado y humano derecho a la educación? ¿”Pa´cuándo”?

Si uno observa las clases televisadas puede darse cuenta que el gobierno no esconde el planificado afán de politizar el currículo y hacer realidad la ansiada quimera de implementar su delirio de ir, cual Indiana Jones, no tras el arca perdida, si no tras la profundización del pensamiento único. De ahí su real interés del regreso a clases presenciales sin tomar en cuenta condiciones, ni precauciones de adecuación, salario o  bioseguridad que faciliten el proceso educativo e impidan el contagio por CORONAVIRUS.

Y es que hace mucho rato que el modelo pedagógico impuesto, ha mostrado la idea de impulsar en  los estudiantes de enseñanza básica el atrasado culto a la personalidad y la consumación de un  currículo que inhiba la pluralidad de pensamiento, la pluralidad política y la libertad de expresión y ello confirma que la intención no es nueva, pero les resulta más fácil dentro de las aulas, debido a que en ese escenario se ejerce un control a través de resoluciones diseñadas para lograr ese fin, así como el uso de la escuelas con objetivos proselitistas.

Ciertamente los niños, niñas y adolescentes tienen la necesidad de regresar  a las aulas a objeto de continuar la  consecución de objetivos académicos y formativos, pero el país carece de una plataforma para llenar las necesidades de facilitación de la información para cada grado y asignatura, lo que a su vez trunca la posibilidad efectiva y real de someter a valoración lo aprendido.

Este brutal contexto debería obligar al gobierno a  considerar los aspectos requeridos para lograr objetivos a distancia; por lo que lo competente debió ser  la toma de previsiones para convertir al hogar en aula y a la televisión en un canal de facilitación académica con una plataforma tecnológica adecuada a los intereses del emisor y el receptor, una planificación organizada y hábitos y condiciones de conexión  entre los participantes del programa.

Hasta los momentos la actuación del gobierno ha sido nula, sorda y ciega,  mostrando con ello su capacidad efectiva y real de exhibir la exclusión de los alumnos del sagrado proceso de enseñanza aprendizaje, elevada a su máxima expresión. Mientras el gobierno siga haciéndose “el loco” este programa educativo sólo está destinado al fracaso porque está diseñado sobre una base de falsa aplicación y el maestro queda exceptuado de toda responsabilidad, puesto que el encargado de la consumación de forma impensada y sin la idoneidad  de condiciones de dicho sistema on line, ha sido el propio Ministro de Educación, Aristóbulo Istúriz.

Otro aspecto importante a resaltar es que la pandemia no puede ser discriminatoria, es un decreto que involucra  a la comunidad en general y en tal sentido corresponde a alumnos, docentes y representantes quedarse en casa, por lo que  un gobierno no puede presionar a nadie a hacer lo impropio y tampoco obligarlo a poner en riesgo su vida, muy por el contrario,  es su obligación diseñar estrategias que permitan a la ciudadanía resolver su lamentable escenario de vida durante el encierro, contribuyendo con una ayuda económica suficiente que les permita cubrir una canasta básica que ya supera con creces los seiscientos dólares (600$), a objeto de garantizar; medianamente, su subsistencia.

  • ¿Por qué está pasando esto?

Esto ocurre porque hace muchos años que se han venido violando de forma sistemática; tanto el texto constitucional, como la Ley Orgánica de Educación, porque bien sabido es, que el gobierno no precisa de una pandemia para manejar el sector educativo a partir de resoluciones y decretos y  a espaldas de la normativa legal. Ello queda demostrado en el largo tiempo que llevan propiciando en la escuela; una formación, no a favor de los intereses de la patria, sino en  función del cumplimiento y defensa de la revolución y de su máximo representante. Para esto ha servido el proceso de adoctrinamiento, para hacer cumplir las órdenes emanadas desde esa resoluciones alejadas de la legitimidad constitucional.

Lastimosamente el gobierno sigue avanzando y de consumarse totalmente este proceso de adoctrinamiento el régimen contaría con una intervención directa regimentada legalmente para que un núcleo de comisarios políticos controladores de los actores de la educación y de los contenidos que se enseñan, puedan; a partir de allí efectuar verificaciones y medidas punitivas para hacer realidad su sueño utópico de afianzar en Venezuela,  un régimen político de “vigilancia y castigo”.

Queda claro que el abandono en el que cual ha sumido el gobierno al sector educativo por muchos años muestra en estos momentos su peor cara, indicador de que a partir de este instante, la calidad de la educación ya en decadencia, se deteriorará aún más y la crisis que se  vivía antes de la llegada del virus, indudablemente se agudizará y con ello se profundizará el retraso que tenemos por el bajo nivel de calidad impartido en materia académica.

Termino diciendo la maestra para reflexión de todos: ¡LA EDUCACIÓN ES TAREA DE TODOS Y ESTAMOS OBLIGADOS A DEFENDERLA!

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