Por: Luis Velázquez Alvaray

A estas alturas del desarrollo planetario nadie podía imaginarlo. En un país como Venezuela, existe un modelo represivo con claves de la segunda guerra mundial. La SS y la Gestapo, provenientes de la Alemania nazi, ha replicado en la mente perversa de un tirano, que sólo sabe asesinar y dirigir bandas, bajo el amparo de un Estado fallido.

Funciona como un comando de la Policía Nacional Bolivariana, lo cual es una ficción. La fuerza de acciones especiales (F.A.E.S) son dirigidas desde Miraflores por Nicolás Maduro y en el territorio teñido de sangre, por Freddy Bernal, un asesino serial, pervertido criminal de baja estirpe y responsable junto a su jefe, de los peores crímenes que se conozcan en nuestra historia.

Bernal es capaz de cualquier cosa, desde asaltar un banco, hasta estructurar en las FAES grupos de violadores, que bajo su égida asesinaron incluso a un diputado del régimen, de su misma estirpe y desbocadas aberraciones. Por ese camino han nombrado a un PRAN (criminal proveniente de las cárceles, por sus siglas en chavismo), como director de este grupo terrorista conformado por los peores delincuentes de Venezuela y Cuba: secuestradores, matones, violadores, que, sin freno alguno, encapuchados y con los recursos del Estado, dejan una estela del mal incendiaria y tenebrosa.

En 7 meses del año 2017 (mayo-noviembre), aniquilaron sólo en Caracas 124 personas. Maduro y Bernal, comandantes de las FAES, nombraron Jefe de la Gestapo venezolana, -como la califica el General Peñaloza- a un sujeto llamado José Miguel Domínguez, conocido como “Miguelito”, asesino serial vinculado a numerosos delitos, como el crimen de Bassil Da Costa en el año 2014. Desde el 2000 se le acusa de numerosos homicidios calificados y en el año 2008 asesino a Edison José Flores Padrón, del cuerpo de Investigaciones científicas y penales.

Su teatro de operaciones era el colectivo “Continente” en Catia y el 23 de enero; su poder ahora es en todo el país, donde ha trasladado su sed de sangre y mantiene la organización criminal más peligrosa del mundo, señalado en el Informe de la ONU, como causantes de miles de ajusticiamientos extrajudiciales y son descritos como “escuadrones de la muerte”. La ONU presenta escenas fantasmales de los 20 jóvenes acribillados por estos delincuentes vestidos de negro y con el rostro cubierto con pasamontañas. Es usual que Bernal y Miguelito disfrazados ejecuten menores y adolescentes sin armas y rendidos, con un tiro de gracia en la frente, humillados y vejados sexualmente.

Igual procedimiento aplicaron en las protestas antigubernamentales.

Las FAES son las encargadas de las torturas en las cárceles a los presos políticos.

Fue este grupo de exterminio quien ejecutó a sangre fría y transmitido en directo por las redes sociales, a Oscar Pérez y sus 6 acompañantes. En este momento existía una disputa por el dinero de un secuestro entre Miguelito y otro colectivo llamado Heiker Vásquez, a quien, aprovechando el terrible episodio, le infringieron un tiro en la cabeza, como una forma de ajusticiamiento revolucionario.

Maduro, Bernal y Miguelito están sancionados por los Estados Unidos. Su pedigrí es de carácter mundial.

Durante el año 2020 y aprovechando la pandemia, las FAES han ultimado más de 2000 venezolanos como cifra tentativa, ya que los encargados de publicarlas son cómplices de estos escuadrones, al igual que todos los organismos públicos en manos de la Tiranía.

El observatorio venezolano de violencia (OVV) señala que en año 2019 fueron asesinados por Maduro, Bernal y Miguelito es decir las FAES, 2130 menores de 30 años.  Seis cada día. Este grupo parapolicial es de los que más muertes causan en el mundo.

Bernal, en el Táchira ejecutó directamente, con su socio de Vida Miguelito, a los hermanos Sixto y Jimmy Montoya el 22 de noviembre de 2018 y así muchos  que se niegan a participar en las orgías que ambos delincuentes suelen organizar. Igualmente, las FAES persiguen empresarios, ganaderos, como Carlos Manuel Tarazona, cuyo caso denunció ante los organismos internacionales Walter Márquez, diputado jubilado a la Asamblea Nacional y defensor de los Derechos Humanos. Este crimen fue el 11 de marzo de 2018.

La falsa operación “Gedeón”, fue montada por el régimen para que las FAES siquitrillaran a 7 venezolanos, con tiros en la cabeza que dejaron tatuajes de aproximación a contacto. Estaban en trajes de baño y descalzos. El capo mayor condecoró a toda esta escoria delincuencial.

Existe un clamor nacional para que se haga justicia. Ello es imposible mientras el tirano continúe en Miraflores. Tampoco es la solución cambiarle el nombre como ya se rumora. Ha dicho Leopoldo López: “deben responder por crímenes masivos, de lesa humanidad”.

Los comandantes de FAES, los comandantes de la muerte: Maduro, Bernal, Miguelito y sus pandillas, deben ser juzgados por los Tribunales Internacionales.

El capítulo de la FAES es terrible y asusta al mundo del siglo XXI.

Sí el terror NAZI es llamado Gestapo, el terror Castrochavista se llama FAES y ya se conoce quienes son sus Himmier, Muller y Diels, que como en Venezuela tenían sus propios Tribunales, organismos y militares traidores.

El rastro de sangre FAES es rojo-rojito.

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