Por Pedro Mena/Diario Las Américas.

Organizaciones y activistas políticos parecen coincidir en la necesidad de rescatar la democracia en Venezuela con unidad nacional.

Esta semana quizás ha sido una de las más productivas en noticias positivas para la causa de la liberación y rescate de la democracia en Venezuela. Cito algunos apoyos de varias naciones de Europa, a solicitud del presidente Guaidó, con aportes y donaciones de 2.500 millones de “euros”, para los países que tienen fuerte presencia de refugiados venezolanos con ayudas directas a los gobiernos responsables de esos programas a los fines de prestar atención humanitaria de inmediato a nuestros hermanos.

El apoyo por unanimidad de todos los diputados y diversas fracciones políticas de la Asamblea Nacional legítima al presidente, Juan Guaidó, como jefe de estado interino y constitucional y a sus propuestas de un gobierno de emergencia nacional, ante las arremetidas del TSJ y ANC ilegítimos.

Además, el encausamiento por una corte federal de USA al exparlamentario chavista Adel El Zabayar por acusaciones de actividades de narcotráfico y ventas de armas ilegales, y la suspensión por parte de USA de los venideros buques petroleros contratados por la dictadura islamista de Irán, para transportar gasolina a Venezuela.

Finalmente, la llegada de los grupos de tropas de la unidad élite del ejército norteamericano a Colombia para reforzar el combate contra el narcotráfico, el cual viene a fortalecer la gran presencia militar de todas sus fuerzas en las fronteras marítimas y terrestres cercanas al territorio venezolano, apoyadas a su vez por naves y equipos de países aliados contra la dictadura de Maduro. A esta decisión de USA, ya la FARC narcoguerrilla colombiana expresó su desacuerdo manifestando que se “busca agredir” a Venezuela”. (Mentiras, ellos van a jugar “carritos”).

Pero lo más importante como analista político no son estos hechos evidentes y de solidaridad con nuestra lucha común, sino las coincidencias estrechas en la interpretación, solución e iniciativas como objetivos máximos que tres importantes sectores de la vida nacional, políticos parlamentarios, Iglesia católica y fuerzas laborales y empresariales, quienes han expresado públicamente a través de manifiestos y documentos que aportan claras ideas para la búsqueda definitiva de la unidad nacional y de las acciones para derrocar al narcodictador islamista que trágicamente destruye el país integralmente.

Algunas personas centran sus opiniones y hasta recomendaciones únicamente en la participación y acción de la comunidad internacional, algunos sueñan despertarse con el himno nacional interpretado por una banda militar de los “marines norteamericanos”. Son sus sueños, no cuesta nada hacerlo, pero lograrlo requiere tiempo coyuntural, dedicación, estudios, personal y dirigencia calificada, análisis operativos y dinero para completar el éxito de la misión. Agrego, mucha paciencia y tolerancia. ¡Cuando existe fe y confianza en Dios, los sueños se cumplen!

El primer documento lo origina nuestra Asamblea Nacional legítima, órgano del Estado, cuerpo político por excelencia y único vínculo democrático que tiene como soporte nuestro país, amparado en los preceptos establecidos en la Constitución Nacional Bolivariana, y en la presencia mayoritaria (100 diputados) representantes de las fuerzas políticas opositoras que la integran, como Acción Democrática, Primero Justicia, Voluntad Popular, Un Nuevo Tiempo, Causa R, Vente Venezuela, Proyecto Venezuela, ABP, entre otros, aprobó por unanimidad ratificar al diputado Juan Guaidó como el presidente constitucional de la AN y del país, y un documento central exhortando al país a trabajar hasta el final por rescatar la libertad y la democracia a través un gobierno de emergencia nacional, y de unidad nacional, pluralista y democrático, con participación de todos los sectores sociales y económicos del país. Vamos con el “TIAR HASTA QUE LOS ESTAFADORES PAGUEN Y VUELVA LA LIBERTAD”, afirmó Juan Guaido.

El segundo documento, corresponde a la Conferencia Episcopal de Venezuela, CEV, quien expresa su gran preocupación al titular su importante asamblea: “Se oye una voz de alguien que llora amargamente” (jer.31,15). En su contenido determina: “Llamamos, pues, escuchando a nuestro pueblo, a un ACUERDO NACIONAL, inclusive de largo alcance, que salve a Venezuela de la gravísima crisis en que se encuentra sumergida y a iniciar procesos para rescatar y recuperar el país social, política y económicamente. Dejar el radicalismo y el favoritismo para pensar en los demás, en los pobres, en los “olvidados de siempre”.

Más adelante el mismo documento de la CEV denuncia: “No existen respuestas adecuadas a los problemas que padece la sociedad venezolana y solo acuden a soluciones parciales e insuficientes, pues los males hay que arrancarlos de raíz”.

El tercer documento es producto de un acuerdo bipartito por “el trabajo decente, y productivo y la justicia social” elaborado y aprobado por 11 organizaciones representativas de los sectores productivos, trabajadores, académicos y empresariales, entre los cuales citamos la CTV, FEDECAMARAS, FAPUV, SNTP, FEDERACION MEDICA VENEZOLANA, UNETE, ASI VENEZUELA, CGT, CODESA, ATREM, quienes, actuando de manera autónoma e independiente como fuerzas productivas del país y en defensa de la democracia, manifiestan entre sus considerando lo siguiente:

“Demandar un cambio de rumbo inmediato en el modelo político, económico y social del país, basado en la participación efectiva de todos los sectores de la sociedad y así evitar una espiral irreversible de mayor pobreza, desempleo, desigualdad, hambre y violencia”.

Culminan haciendo un llamado A LA UNIDAD NACIONAL en defensa del país y convocar a todas las fuerzas vivas para construir juntos un gran ACUERDO NACIONAL.

Sin duda alguna, estos tres documentos recogen las justas aspiraciones de los trabajadores, profesionales, fuerzas políticas y parlamentarias, y empresariales. Todos concluyen en la amplia necesidad de construir una gobierno de unidad nacional, que deje atrás el odio, el fanatismo y la represión como arma de intimidación, que haga nacer una nueva Venezuela humanista, pacífica, democrática, productiva, emprendedora, moderna y competitiva con estabilidad política social, económica y de justicia social como todos los venezolanos aspiramos y soñamos rescatar definitivamente para las actuales y futuras generaciones. Presidente Juan Guaidó y Diputados de la AN legítima, escuchen los reclamos y la solidaridad de nuestro Bravo Pueblo. ¡A la Carga con el TIAR!

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