Por Martín Valero

Los últimos años de su vida, mi mamá Constanza Briceño de Valero, por razones de salud básicamente, se vio obligada a dejar sola su casa en Valera para peregrinar y recibir atención y cuidado de cada uno de sus 9 hijos, cada 8 meses tenía la encomiable labor de atenderla en mi residencia de Barquisimeto. Nacida en Monte Carmelo, el mismo pueblo donde un emigrante italiano de nombre Antonio Anselmi Berti (Don Tonino) inició con 46 instrumentos de viento traídos desde el viejo continente la creación de las orquestas sinfónicas, que su nieto José Antonio Abreu diseminó por toda Venezuela. Constanza, con muy corta edad, al fallecer su madre se mudó a casa de una hermana mayor en Sabana de Mendoza-Edo. Trujillo, hasta sus 16 años, cuando un hombre montado a caballo conquistó su amor para formar un hogar, y dedicarse a la crianza y educación prácticamente toda una vida de sus numerosos hijos. Mas de 30 días compartiendo con ella cada 8 meses fueron insuficientes para conocer sus sentimientos, situaciones novelescas vividas, sus sabios consejos, su curtida formación y también sus cantos. Un día me comentó: “Mi hijo Freddy, fue con quien más tuve que afanar, era muy flaquito y enfermizo, me costó mucho enseñarlo a leer. Ya grandecito, lo inscribí en el Colegio Salesianos porque los curas eran muy estrictos y exigentes en el estudio, y allí lo logré encarrilar y adquirió una gran disciplina, se forzaba mucho en los estudios hasta que en 3er. Año le gustó la carrera militar y lo admitieron en la EFOFAC por su recta personalidad, buenas calificaciones y conducta intachable”.

Hidalgo Antonio Valero Briceño, nacido el 5 de abril de 1949, uno de mis hermanos estando todavía en el vientre de Constanza, le ocurrió algo curioso, mis Tías Paternas Aura, Francisca y Consuelo que eran muy opinantes le pidieron a su cuñada que su tercer hijo si era varón debía llamarse Freddy, porque era un bonito nombre. Ella para evitar que la dominaran y controlaran sus cosas, al nacer otro varón, le dijo a la enfermera que el niño se llamaría Hidalgo Antonio y así quedó registrado. Hidalgo le quiso poner a su primer hijo, pero su esposo, Martin Valero Sierra gran admirador de un Tío, el Dr. Jorge Monagas, decidió que se llamara Jorge Hidalgo. Al salir del Hospital con su bebe, atendida en el parto por el Dr. Pedro Emilio Carrillo, sus 2 hermanitos, primos y tías lo llamaron Freddy y así se quedó para familiares y vecinos hasta la fecha.

En su infancia la actividad recreativa más deseada y valiente era la lucha libre. Los muchachos en la Urb. Bella Vista de su edad improvisaban un ring y realizaban combates con diversas máscaras y tatuajes. El miedo nunca lo frenó en nada y disputaba las peleas con El Colorao, El Santo, El Dragón Chino, Basilbata y los más robustos y corpulentos del Barrio. El luchaba sin mascara y lo llamaban El Flaco, no tan fuerte, pero elástico, ágil y arriesgado. También incursionó con solo 11 años como comerciante siguiendo los pasos de su hermano Fidias (Beto). Fue pregonero de un nuevo periódico en la ciudad llamado “El Independiente”, del cual Beto era vendedor estrella por su carisma y habilidad. Como Beto siempre cargaba cobres en el bolsillo para pagar el cine, las cotufas y los dulces, su hermano mayor Jorge entusiasmado, le pidió participación en el trabajo. El primer día, Jorge recibió un bulto con 100 periódicos, se los montó en el hombro y caminando un largo trayecto de la zona encomendada de venta, se sintió cansado, colocó su carga sobre un muro y esta se deslizó por un zanjón cayendo en una quebrada que drenaba al río Motatán, al día de hoy los peces siguen leyendo noticias y los 3 hermanitos Valero Briceño se quedaron sin trabajo.

Al comenzar el bachillerato y por recomendaciones del párroco de la iglesia San Pedro, Padre Pedro Juárez, fue enviado al seminario de Mérida porque era una bendición de Dios tener en la familia un hijo sacerdote. A los 15 días, después de ser sometido a una estricta evaluación vocacional regresó con su maletica porque la providencia le deparaba otra misión en la vida.
En otra ocasión llegado el día de los Santos y el de los difuntos, mi madre responsabilizó a Beto de ir al cementerio municipal a limpiar, lavar y pintar la tumba de Astrid Ivone (hermanita fallecida a los días de su nacimiento). Este salió a las 6am. para que le rindiera el trabajo, Freddy se le pegó atrás como acompañante. Pasaron todo el día contratados limpiando tumbas ajenas y llegadas las 6pm.  se quedaron sin pintura, jabón y en un descuido les robaron la escardilla y el machete. Llegaron silenciosos, quemados del inclemente sol del día y recibieron como pago una suculenta cena con plátanos horneados, queso, crema y huevos criollos. Al día siguiente, en una pelea por el reparto de los dividendos, donde Beto pretendía dársela de vivo, Freddy decidió delatar a su hermano y mi madre como castigo aleccionador les quitó los reales y los envió nuevamente a limpiar, lavar y pintar la tumba de su hermanita fallecida.
Ingresa Hidalgo a la EFOFAC, durante esos 4 años, es asimilado en Caracas por una Familia Carachera de apellido Bastidas, que vivían  en Coche donde el sentimiento y cariño Andino de la señora Alba Espinoza de Bastidas lo convierte en un hijo más de esa noble, generosa y bella Familia. A los 21 años asciende a Subteniente de la Guardia Nacional en la promoción Batalla de Valencia 1970, iniciando formalmente su carrera militar, la cual fue impecable, íntegra, honesta y de gran transcendencia en su agitada vida. En el año 1973, convence a su hermano menor Alexander, quien con 18  años ya era  Normalista para que continúe estudios en el Pedagógico de Caracas, este aprueba el examen de admisión e inmediatamente asume su manutención, reduciendo gastos y con su sueldo de subteniente paga la residencia y comida por varios meses, donde la señora Amanda de Coz, hasta que éste consigue trabajo como profesor de deportes en el Colegio Católico San José del Ávila, ubicado en la entrada de La Pastora al final de la Av. Baralt.

De esta forma, la residencia de Doña Amanda de Coz, ( a 2 cuadras de la Plaza Madariaga del Paraíso) se convierte en un lugar grato y familiar, donde a pesar de la recia disciplina y estrictas normas de convivencia  impuesta por los propietarios de la Quinta, donde residen 25 muchachas universitarias y 8 jóvenes también estudiantes del Instituto Pedagógico, se rompe el hielo con un nuevo residente: Fidias Gilberto Valero, quien es enviado en 1974 desde el Hospital de Mérida como Contador general del nuevo Hospital ” José Gregorio Hernández ” de los Magallanes de Catia. Con su carisma y jovialidad cautiva a Doña Amanda y esta, flexibiliza las normas, organizando Sancochos de Gallina y parrandas con sus respectivas cervezas, armonizando los fines de semana y logrando una gran fraternidad entre las muchachas y muchachos dentro de los cuales recuerdan con mucho cariño a Luis y Arístides Martínez ( Barquisimetanos), Freddy Hernández Lanz, guionista y poeta y Alejandro Fuentes, estudiante de Geografía, quien después se graduó también de abogado, nativo del Edo. Guárico, quien ya jubilado y residenciado en Maracay, publicará próximamente una sensacional Novela, cruda, folklórica y amena sobre sus vivencias con un gran amigo, LA CUNA DE ORO. La disputa de las 25 estudiantes por el Subteniente Hidalgo Valero, fornido, elegante, impecable y galán eran de película. Doña Amanda no aceptaba guachafitas en su residencia, pero si, la visita de su paisano militar. Los Coz eran de la Mesa de Esnujaque –Edo Trujillo, le aceptaba el ingreso porque supuestamente venía de visita a sus hermanos Alexander y Fidias.
La carrera militar de Hidalgo Valero Briceño fue ejemplar y perfecta hasta el grado de Coronel, aunque al ascender al grado de Mayor, la Comandancia de la GN lo postuló como edecán del Presidente Jaime Lusinchi y negaron su nombramiento por tener un hermano comunista. Posteriormente, la Comandancia General de la Guardia Nacional lo colocó entre los 5 oficiales más sobresalientes y meritorios dentro de la pirámide para ascender al grado de General de Brigada.  Surgieron las zancadillas, supuestos informes confidenciales del DIM, acusaciones infundadas anónimas que lo acusaban de informante de los golpistas del 4 de febrero de 1992, y además había presentado un informe escrito ante sus superiores sobre la penetración del narcotráfico en la Guardia Nacional. Llegado el momento de los ascensos, para sorpresa de ascendidos y oficialidad en general, una mano peluda lo sacó de la lista y truncaron su impecable y ejemplar trayectoria dentro de la Fuerzas Armadas de Cooperación que tenía como lema “El honor es su divisa”.. Fue comandante del Destacamento 21 de la GN en el Edo. Aragua, Comandante del Cuerpo de Cadetes de la EFOFAC, Piloto Aviador Comercial desde el año 1974, Abogado desde 1976, hizo especialización en Derecho Espacial en 1980 en Montreal– Canadá, Maestría en Derecho Internacional en Miami–EEUU, Licenciado en Ciencias  y Artes Militares ( EFOFAC 1985), Curso Superior de Defensa Nacional (IADEN 1992), Curso Superior de Comando Plana Mayor y Estado Mayor 1984, Doctor en Derecho Penal 1999,(Universidad Santa Maria), Maestría en Seguridad y Defensa 1997( IADEN), Profesor Universitario por 25 años,( Univ. Santa María, Bicentenaria de Aragua, Esc. Aviación Militar, Esc. Superior de la FAV, EFOFAC), entre otros cursos y estudios. Después de negársele el ascenso toma la histórica decisión de denunciar públicamente en Rueda de Prensa la infiltración del Narcotráfico en las Fuerzas Armadas, es encarcelado por el delito de informar asuntos militares a la prensa. Estando en prisión, es destituido el Presidente Carlos Andrés Pérez (2do. mandato) y asume la presidencia interina el Dr. Ramón J. Velázquez.  Pagó varios meses de prisión, hasta que por gestiones Familiares y del Senador Pompeyo Márquez Millán, es indultado. (Continuara…)

La semana pasada, en tiempos de cruel dictadura, sin gasolina, sin gas, casi sin luz, casi sin agua, con salarios militares miserables, con cuarentena diseñada para el sometimiento político y social, recibe el mensaje de que si sigue opinando y escribiendo lo que escribe, será encarcelado y él con la  Dignidad de Siempre responde ” NO MORIRÉ DE HAMBRE ARRODILLADO Y CALLADITO, SEGUIRÉ LUCHANDO POR LA LIBERTAD Y LA DEMOCRACIA”.

 

Ing. Martin Valero B (07-05- 2020)

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