La vicepresidenta del gobierno de Nicolás Maduro denunció inicialmente un ataque por “medios electromagnéticos”, luego el régimen dijo que fue por un incendio provocado por un “ataque terrorista”.

Maduro anunció que ha “prorrogado la suspensión de actividades escolares y laborales”. La falla eléctrica se registró 18 días después del más grande apagón en la historia de Venezuela. El daño se produjo en la central hidroeléctrica de Guri, que genera 80% de la energía que consume este país de 30 millones de habitantes.

“Un evento de esa naturaleza jamás se había suscitado en la historia del sistema eléctrico venezolano y deja en evidencia la ausencia de límites de estos terroristas amparados por las cúpulas guerreristas (…) que ejercen el poder en Estados Unidos”, sostuvo un comunicado gubernamental.

Las instalaciones eléctricas venezolanas se encuentran militarizadas desde 2013 y su acceso está restringido.

“Es una verdadera desgracia, una crisis humanitaria, aquí se trabaja con las uñas”, se quejó Noe de Souza, de 36 años y dueño de una panadería, de las pocas que estaban abiertas.

Además de la capital, el corte afecta a 21 de los 23 estados.

El anterior masivo apagón de una semana afectó con dureza a los hospitales, ya castigados por la falta de insumos y medicinas. Según oenegés, una decena de pacientes murieron a raíz de los cortes. “Si no vuelve la luz, tenemos el problema de que no nos dializan”, se lamentó Nelson Rosales, de 80 años, en un hospital de Caracas.

“Sin luz, sin plata y sin agua y con Maduro presidente… cómo vamos a estar”, comentó resignado Rafael Sánchez, que caminó dos horas y media para llegar a su trabajo, una pizzería que estaba a oscuras y semicerrada.

Expertos del sector eléctrico atribuyen las fallas  a la falta de inversión en la infraestructura y a millonarios casos de corrupción, desde que, en 2007, el fallecido presidente Hugo Chávez nacionalizó el sector eléctrico.

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