Este lunes, la Unión Europea, formalizó hoy las sanciones contra siete altos cargos del Gobierno de Nicolás Maduro por la “represión” en Venezuela, entre los que figuran su “número dos”, Diosdado Cabello; el presidente del Tribunal Supremo, Maikel Moreno, y el ministro de Interior y Justicia, Néstor Reverol.

La lista la completan, Gustavo Enrique González; la presidenta del Consejo Nacional Electoral, Tibisay Lucena; el fiscal general Tarek William Saab, y el excomandante de la Guardia Nacional Bolivariana, Antonio José Benavides,

Como era de esperarse, los señalados y personeros del Gobierno rechazaron dichas acciones alegando que la UE busca ” boicotear” el proceso de diálogo entre el Gobierno y la oposción Venezolana.

El primero en salir en defensa de los “atacados” fue Jorge Rodríguez, quien  aseguró que la élite que gobierna la Unión Europea “obedeció sumisamente a los designios que le dio Donald Trump” y acotó que sólo buscan  “agredir la patria venezolana y atacar la mesa de diálogo en República Dominicana”.

Seguidamente, Diosdado Cabello, en una rueda de prensa ofrecida en la sede del Psuv, expresó que las sanciones “es un disparo directo al corazón del diálogo”.

Por su lado, Tarek William Saab, leyó  un comunicado del Poder Ciudadano para rechazar las sanciones y exigió a la UE que “desista de este tipo de intervenciones hostiles que enturbian los esfuerzos del pueblo venezolano de resolver en paz y por la vía electoral sus diferencias, hacemos un llamado al pueblo a seguir construyendo caminos para el diálogo y la resolución pacífica y democrática de los conflictos”.

El presidente del Tribunal Supremo de justicia (TSJ), Maikel Moreno,  expresó que estas acciones solo perjudican y desmeritan el diálogo nacional y representan una burla al pueblo venezolano.

El cancller, Jorge Arreaza, también se pronunció y señaló que los argumentos presentados para imponer las sanciones no son para promover el diálogo con la oposición al que el Gobierno Nacional ha llamado en más de 400 ocasiones, sino que buscan debilitar el proceso revolucionario.

Vía LaPatilla.com

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