Con respecto al pan que se distribuye como señal de la comunión, desde hace algún tiempo en las iglesias se ha venido sintiendo su escasez, aunque desde la Curia se ha recurrido a alternativas para garantizar el suministro, pero no en las cantidades deseadas, reseñó El Impulso. La falta de harina de trigo, que es importada, impide la fabricación de las hostias.

También se han visto reducidos los suministros de vino de consagración. El vino llegaba del exterior, pero a raíz de los cambios en nuestra moneda, eso se hizo muy costoso y se debió recurrir al nacional. En el caso de Lara, la Curia lo adquiría directamente de las bodegas Pomar, en Carora, pero luego la distribución la adquirió un departamento de Empresas Polar. Los pedidos alcanzaban a unas 60 cajas por tiempo determinado, pero hubo oportunidades en que apenas les llegaban 3, insuficientes para cubrir las necesidades, no sólo de Lara, pues también hacía ventas a Trujillo.

Actualmente una botella de vino para consagrar, que es diferente al de consumo ordinario, tiene un valor aproximado a los 130 mil bolívares.

Via El Cooperante

 

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