Son pocos quienes llaman a la avenida de las Acacias, en Caracas, por su nombre original. Se le conoce como la ¬ęcalle de los hoteles¬Ľ y es el lugar para las citas a escondidas, los enga√Īos o para resguardarse algunas horas en la pasi√≥n que esconde los escombros de una econom√≠a destrozada.

Por Sofía T Pérez/eldiario

Yo iba caminando para encontrarme con una amiga cuando Cristina*, una mujer que estaba en la zona, me pregunt√≥ la hora desesperadamente. ¬ęSon las 3:00 pm¬Ľ, dije y continu√© con mi camino. Apur√© el paso porque la soledad me generaba temor, a pesar de que todav√≠a estaba soleado, pero en el traj√≠n se me cay√≥ el carnet de prensa, justamente a sus pies.

Lo recogi√≥ con curiosidad. ¬ęGracias, muy amable¬Ľ, le dije. Con pena me pregunt√≥ si aparec√≠a en la televisi√≥n. Negu√© con la cabeza. Segu√≠ caminando r√°pido porque solamente √≠bamos Cristina* y yo por esa acera.

Foto: Fabiana Rondón. Referencial

En Caracas hay que dudar de todos. Me detuve para amarrar las trenzas de mis zapatos y me asusté cuando pasó una moto que aceleró cerca de nosotras. Era un hombre preguntando sobre la dirección de un sitio.

De repente esa mujer delgada, morena, de cabellera negra y alta me dijo ¬ęTal vez te pueda interesar mi historia. Soy enfermera, pero por aqu√≠ est√° mi otro trabajo¬Ľ. Llegamos a una esquina donde se encontraban varias mujeres sentadas en la acera con cara de fastidio, de hast√≠o. Eso s√≠, cada vez que pasaba un carro inmediatamente forzaban una sonrisa.

Foto: Veda Everdium. Referencial

Mi curiosidad pudo m√°s que cualquier otra cosa. Por eso saqu√© mi celular y comenc√© a grabar nuestra conversaci√≥n. Cristina se gradu√≥ en¬†2017 como licenciada en Enfermer√≠a. Quer√≠a ser m√©dico, pero admite que eso le parec√≠a ¬ęmuy arrecho¬Ľ. Tiene dos hijos de cuatro y cinco a√Īos respectivamente y su esposo qued√≥ discapacitado luego de recibir un disparo cuando intentaron robarle su moto.

El sueldo de una enfermera reci√©n graduada de licenciada equivale a 4,52 d√≥lares, seg√ļn me dijo. En la principal escuela de enfermer√≠a de Caracas hay casi 80% menos estudiantes que hace diez a√Īos.

Cristina se convirti√≥ en el basti√≥n de su hogar. Busc√≥ empleo, pero solamente consigui√≥ en instituciones p√ļblicas. ¬ęEs dif√≠cil cuando te piden pan y no tienes; cuando no los puedes mandar a la escuela porque no tienes con qu√© rellenar la arepa o simplemente no tienes nada¬Ľ, coment√≥ sobre de sus hijos.

Relata que siempre pasaba por la ¬ęcalle de los hoteles‚ÄĚ porque cuidaba a una anciana que ten√≠a todos sus hijos fuera del pa√≠s. Con ese trabajo resolv√≠a para comprar los alimentos, hasta que la se√Īora falleci√≥. Nunca pens√≥ que trabajar√≠a en esa calle para dar placer a otro hombre que no fuera su esposo. La necesidad de comprarle alimentos y ropa a sus hijos la llev√≥ a tomar la decisi√≥n de¬†prostituirse¬†durante las noches, tres veces por semana.

La √ļltima vez que pas√© por aqu√≠, vi en la otra esquina a un hombre pagando cinco d√≥lares. Yo pens√© en mis hijos, mamita. Mi trabajo no me daba para mantener yo sola la casa. As√≠ que comenc√©¬Ľ, dice con indignaci√≥n.

Confiesa que le miente a su esposo e hijos sobre su trabajo como enfermera. La excusa es que encontr√≥ un empleo por las noches, tres veces por semana, cuidando a alguien. Durante esas tres jornadas puede conseguir el doble del sueldo m√≠nimo, aunque si la semana es ¬ęfloja¬Ľ consigue menos. Tambi√©n ha¬†practicado sexo¬†oral por una harina de ma√≠z precocida y unas cuantas latas de at√ļn.

Foto: Veda Everdium. Referencial

El sueldo m√≠nimo en Venezuela actualmente es de 400.000 bol√≠vares y el bono de alimentaci√≥n Bs 400.000, para un ingreso m√≠nimo mensual de Bs 800.000 bol√≠vares, lo que equivale a 3,95 d√≥lares mensuales, seg√ļn la tasa oficial del BCV con fecha 26 de junio, un monto que apenas alcanza para comprar un kilo de queso y un kilo de harina de ma√≠z precocida.

Se me hacía tarde y debía irme. Guardé el celular mientras Cristina pintaba sus labios de rojo, se ponía unos tacones que la hacían lucir mucho más alta y que mostraban sus piernas cubiertas con mallas negras. Yo seguí mi camino mientras ella se preparaba para una nueva jornada.

*El nombre de la entrevistada fue modificado para proteger su identidad.

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