ANÁLISIS DE ENTORNO

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La polarización norteamericana, un elemento extraño en las campañas electorales del coloso del norte, ha logrado aumentar el clima de crispación en Venezuela. Los partidarios de Trump y de Biden, se han atrincherado en sus argumentos y han convertido la elección norteamericana en un “issue” más, para levantar olas en nuestro ya tormentoso ambiente político y social. La interrogante que es inevitable, en medio de este enrarecido escenario, es saber si habrá cambios sustantivos en la posición de Estados Unidos sobre nuestro país y, en particular, sobre la presión que han venido sosteniendo sobre Nicolás Maduro.
Síganos a los siguientes párrafos, en los que trataremos de analizar este complejo asunto.
1.
Ya, en nuestra entrega de la semana pasada, decíamos que uno de los principales desafíos de Biden, sería desmontar el  clima de polarización desencadenado por el estilo de Trump.Decíamos igualmente que ese estilo, había traído no pocas consecuencias para articular el trabajo de los aliados, al subrogarse la lucha por la democracia en Venezuela, todas las enemistades de Trump en el mundo. De manera entonces, que Biden tiene en sus manos una oportunidad para potenciar esta coordinación de esfuerzos con actores que anteriormente habrían podido recelar del apoyo a las iniciativas de Trump.

2.
Esta realidad no puede, no obstante, llevar a la conclusión de que la posición del presidente Trump con Venezuela haya sido absolutamente negativa. Solo llamamos la atención sobre este tema de la posibilidad que tendrá Biden de interactuar con líderes, que siendo solidarios con nuestra causa, sentían hostilidad hacia las líneas que salían de la Casa Blanca sobre nuestro país.
3.
La plataforma de esta actuación, también la definimos la semana pasada, sobre 4 aspectos que son:

a) Desconocimiento de la elección de Maduro
b) El reconocimiento del interinato de Juan Guaidó
c) El no reconocimiento de las elecciones del 6D
d) La búsqueda de consensos para lograr elecciones presidenciales y parlamentarias. En estos aspectos se ha conseguido los importantes acuerdos del Grupo de Lima,Estados Unidos y la Unión Europea.
4.Esta semana debemos agregar, otros importantes aportes que son fundamentalmente parte del legado de Trump en su acompañamiento de la lucha contra el régimen de Maduro y que, aun cuando no gozan del consenso de todos nuestros aliados, han sido muy importantes para aumentar la presión sobre Maduro.
Nos referimos básicamente a:
a) El incremento de las sanciones individuales a personeros del régimen
b) La política de protección de los activos de la República que están en Estados Unidos, junto con medidas de aseguramiento de bienes producto de la corrupción y del lavado de activos
c) Los “indictments” dictados contra líderes del madurismo, lo cual coloca en sede judicial las medidas, y las protegen de eventuales cambios de políticas de la administración

d) Las propuestas concretas sobre un eventual gobierno de transición que comprende levantamiento progresivo de sanciones versus cumplimiento de estándares democráticos hacia unas elecciones libres.
e) Sanciones económicas y políticas a aliados del régimen venezolano por colaborar en la agravación de nuestra crisis y con la represión contra opositores venezolanos.
5. Como también señalamos, la semana pasada, todas estas medidas han sido posible tomarlas, gracias al decreto emitido por Barack Obama, declarando al régimen venezolano como“amenaza para la seguridad de Estados Unidos”, lo cual dio piso
jurídico y político a todo el régimen de presión que hemos descrito. De manera que no sería verosímil pensar que la administración Biden, por más matices que puedan introducirse,pueda andar atrás en este camino de la presión sobre Maduro.

6. Un nuevo elemento viene a agregarse en estos días en abono a esta tesis de que Biden, no podrá girar en 180° sobre Venezuela. Se trata de que las elecciones de Georgia para el senado, muy probablemente deban repetirse el próximo año,dado que los porcentajes logrados por los candidatos no llegaron a los niveles establecidos por la ley estadal, para ser proclamados. Se trata de dos senadores que a lo sumo podrían hacer que los demócratas igualaran en la cámara alta a los republicanos. De manera que la ventaja republicana, al día dehoy, no pareciera estar en cuestión.
¿Y esto qué significa para Venezuela?
Pues que Biden tendrá que negociar con los republicanos no solo la integración de cargos importantes en su gabinete, sino también iniciativas que estos consideren claves,sobre todo en política exterior. Se estaría abriendo así la puerta al regreso de un clima de consensos que lleve a superar la  dramática división política y social que ha dejado la campaña electoral como legado a la sociedad norteamericana.
7. De esta guisa, Biden se verá liberado de tener que negociar cuotas con sectores demócratas, más escorados a la izquierda,con la excusa de que debe explorar consensos con los republicanos para llevar estabilidad al gobierno. Sobre todo a uno que va a comenzar su gestión teniendo que hacer frente alas dramáticas secuelas de la Covid-19 tanto en el área de lasalud, como en el de la recuperación económica.

8. Otro elemento importante de esta nueva realidad es que la narrativa y la retórica de la intervención militar, pierde fuerza y ello obligará a los actores a centrarse en la alternativa que tiene más consenso y posibilidad de apoyo internacional que es la de lograr que pueda tener lugar en Venezuela una transición que lleve al país a elecciones libres, justas y verificables. Se trata de una oportunidad que no debe perder el liderazgo venezolano y el de los demócratas del mundo entero. Es el terreno en el que Maduro no puede ganar y por ello no se atreve a permitir elecciones que no sean trucadas o fraudulentas. Los otros escenarios de polarización y confrontación armada, son su zona de confort y de allí que su retórica siempre las alienta y su discurso manido contra el imperialismo, logra amalgamar su cada vez más estrecho círculo de seguidores.
Nos estamos aproximando a los lapsos en los que las leyes norteamericanas obligarán a dilucidar las interrogantes que aún persisten. Ojalá que ello contribuya igualmente a cesar el frívolo y superficial debate sobre las felicitaciones o no a Biden que, a falta de argumentos de más calado, ha ocupado la opinión pública local estos días. El próximo viernes tendremos todo más claro.
Hasta entonces.

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