El Departamento de Guerra de Estados Unidos ofreció este martes 2 de diciembre un balance oficial sobre las operaciones militares en el Caribe, confirmando la ejecución de 21 ataques cinéticos que resultaron en la muerte de 82 presuntos narcoterroristas.
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La secretaria de prensa del Pentágono, Kingsley Wilson, defendió la legitimidad de las incursiones, asegurando que cada ataque se realiza en defensa de los «intereses nacionales vitales» de Estados Unidos y para la protección de su territorio. Así mismo, enfatizó que las operaciones en la región del Comando Sur son legales bajo la ley internacional y estadounidense, y cuentan con la aprobación de asesores legales militares y civiles en toda la cadena de mando.
La funcionaria abordó la polémica reciente sobre la decisión de atacar nuevamente una embarcación para asegurar su destrucción. Wilson confirmó lo dicho previamente por la Casa Blanca, atribuyendo la orden al almirante Frank Bradley. Según la vocera, el oficial operó bajo autoridades claras para garantizar que la amenaza fuera eliminada, y recalcó que el secretario de Defensa, Pete Hegseth, respalda al almirante «al 100 %».
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En su intervención, Wilson descalificó un reportaje del Washington Post que cuestionaba los procedimientos militares, tildándolo de «historia completamente falsa» e intento de «mala fe» para dañar la imagen de Hegseth y del presidente Donald Trump. La secretaria negó rotundamente que el jefe del Pentágono hubiera emitido las afirmaciones citadas en dicho artículo, calificándolas de fabricadas.
En tal sentido, aprovechó la oportunidad para marcar un cambio de doctrina respecto a la gestión anterior, asegurando que ahora «tenemos a nuestros luchadores de guerra de vuelta». Wilson subrayó que la defensa del territorio estadounidense no es una frase vacía, sino un compromiso operativo firme de la actual administración.
La rueda de prensa concluyó con una advertencia directa sobre el futuro de la presencia militar estadounidense en la región. Citando al secretario de Guerra, Wilson apuntó que «cuando se trata de matar a los narcoterroristas, solo hemos comenzado», dejando clara la intención de intensificar las interdicciones en el Caribe.

