Nos acercamos al cuarto aniversario del infame 24 de febrero de 2022 en el que Putin atacó Ucrania. Todavía con la mascarilla puesta, estábamos saliendo de la mayor crisis sanitaria del siglo y Occidente mostró una solidaridad sin precedentes.

Por VozPópuli

Ciudadanos franceses, italianos o españoles pintaron sus perfiles y hasta sus terrazas con el amarillo y azul de la bandera ucraniana, y castizos bares patrios rebautizaron con tiza su “ensaladilla ucraniana”.

Según un estudio del Royal United Services Institute, los planes del Kremlin consistían en invadir Ucrania en diez días y ocupar el país por completo para lograr su anexión total en agosto de ese mismo año. Nadie hubiera apostado en aquel momento por la capacidad de resistencia de ucraniana, y menos por la entereza de su presidente, Volodimir Zelenski. El antiguo actor se despojó del traje, se atavió con ropa militar y encabezó una incansable defensa de su país ante la agresión rusa. El líder evadía intentos de asesinato mientras grababa mensajes con su movil caminando por el centro de la capital demostrando que no había huido. “La lucha está aquí. Necesito munición antitanque, no un taxi”, dijo en otra alocución tras rechazar ofertas de evacuación de Londres y Washington. Su camiseta verde oliva le estaba esculpiendo la imagen de “Churchill con un iPhone”, como llegó a ser descrito por la prensa.

Dicha tenacidad fue crucial para que hoy Ucrania siga en pie. Además de la valentía personal del presidente y de los millones de ucranianos que resistieron la embestida rusa, los expertos en historia militar David Petraeus y Andrew Roberts señalan en ‘Guerra. La evolución del conflicto militar desde 1945 hasta Gaza’, que Zelenski y su equipo son un ejemplo de cómo afrontar un liderazgo estratégico exitoso en tiempos de guerra. General del Ejército estadounidense y exdirector de la CIA, el primero; e historiador, el segundo, comienzan su lista con la capacidad para comprender a fondo la situación estratégica del conflicto y aplicar el enfoque adecuado. “Una defensa del siglo XXI para una invasión del siglo XX”, señaló el historiador Niall Ferguson.

“Como los ucranianos sabían que nunca podrían igualar a Moscú en número de aeronaves, buques y vehículos de combate, devastaron en su lugar a la fuerza invasora rusa y sus vulnerables líneas de suministro mediante el uso masivo y sostenido de fuego de precisión, tanto de corto como de largo alcance.

Esto incluía sistemas de misiles guiados antitanque, cohetes de lanzamiento múltiple guiados, munición de artillería de precisión, drones suicidas, misiles guiados antiaéreos y misiles antibuque como el misil de crucero Neptuno”, destacan los autores que en su repaso por los conflictos mundiales sostienen que las contiendas no han estado determinadas tanto por el equilibrio de recusos materiales como por la creatividad y determinación con que se emplean.

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