En las últimas semanas, el foco de la Casa Blanca se ha centrado todavía más en Venezuela.

Por Valentina Oropeza | BBC Mundo

Como parte de lo que el gobierno de Trump describe como una ofensiva contra el narcotráfico, Estados Unidos movilizó en el mar Caribe a 15 mil efectivos y varios buques de guerra, entre ellos el USS Gerald R. Ford, el portaaviones más grande del mundo.

La Casa Blanca también ofrece una recompensa de 50 millones de dólares por la captura a Nicolás Maduro, a quien acusa de liderar el Cartel de los Soles.

Este presunto grupo criminal fue clasificado recientemente por Washington como una «organización terrorista extranjera», lo que otorga más poderes a las fuerzas militares estadounidenses para atacarla.

Sin embargo, las autoridades venezolanas niegan cualquier conexión con actividades ilícitas y aseguran que el gobierno de Trump busca derrocar a Maduro.

Debido a la tensión entre ambos países, conocer las opiniones de los venezolanos que viven en Doral sobre lo que está sucediendo es cada día día más difícil.

Para tratar de encontrar a venezolanos que estuvieran dispuestos a hablar, nos plantamos a las puertas de un supermercado.

Mientras empujaba el carrito de la compra en el que su hijo jugaba a ser un agente de policía, una mujer joven aseguró que le encantaría compartir su opinión, pero no era posible.

«Aquí estoy involucrada en actividades políticas y allá tengo a mi familia», dijo en medio de los gritos de su hijo, quien nos ordenaba quedarnos quietas. «Si no tuviera a mi hermana en Venezuela, con gusto te hablaría».

A inicios de noviembre, más de 800 personas permanecían detenidas por motivos políticos en Venezuela, según el monitoreo de la ONG de defensa de derechos humanos Foro Penal.

Esta organización calcula que 18.639 personas han sido detenidas arbitrariamente desde 2014, cuando ocurrió el primer ciclo de protestas violentas contra el gobierno de Maduro, que acumula 12 años en el poder.

«Estamos apretados por aquí y por allá», matizó la mujer con una media sonrisa, atenta a impedir que su hijo saltara del carrito.

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