Brasil se convirtió este viernes (08.10.2021) en el segundo país del mundo en superar el umbral de las 600.000 muertes por COVID-19, un oscuro hito para el gobierno de Jair Bolsonaro, que ha sido fuertemente criticado por la mala gestión de la pandemia.

El último informe oficial reportó un total de 600.425 fallecimientos y 21.550.730 casos, unas cifras muy subestimadas, de acuerdo con especialistas.

Pero a pesar de la trágica marca, ahora hay signos de que las infecciones están disminuyendo, debido a que más del 70% de los brasileños han recibido la primera dosis de la vacuna anticovid, en comparación con el 65% de Estados Unidos, nación que superó las 600.000 muertes en junio.

«La tasa de rechazo de las vacunas es realmente baja, comparado con otros países», dijo Alexandre Naime Barbosa, jefe de Epidemiología de la Universidad Estatal de Sao Paulo. «Eso es realmente importante para que Brasil contenga la pandemia», acotó.

Lo peor parece haber pasado

Brasil también parece haberse librado de lo peor de la variante Delta, ya que las muertes y los casos registrados han disminuido a pesar de la llegada de la cepa más contagiosa. Las muertes se han reducido en un 80% desde su pico de más de 3.000 al día en abril.

«La situación mejoró, pero debemos tener cautela», declaró Margareth Dalcolmo, neumóloga e investigadora del prestigioso instituto de investigación Fiocruz.

La pandemia sólo podrá considerarse controlada cuando «tengamos al 80 por ciento de la población vacunada», agregó.

Hasta ahora, el 71,4 por ciento de los brasileños ha recibido al menos una dosis de vacunación, pero sólo el 45,9 por ciento está totalmente inmunizado.

Menos restricciones

Sin embargo, la mejora en las cifras de contagios ha animado incluso a los alcaldes y gobernadores a admitir a los aficionados en partidos de fútbol, y a dejar que los bares y restaurantes permanezcan abiertos hasta la madrugada.

Los bares de la mayor metrópolis de Brasil, Sao Paulo, están llenos de nuevo para las horas felices de los viernes y los legisladores de la capital casi han eliminado las sesiones de vídeo a través de Zoom. Mientras las playas de Río de Janeiro están repletas y los llamamientos a un estricto distanciamiento social no parecen más que un recuerdo.

Algunos incluso están contemplando el fin de los mandatos de las mascarillas, que la gente suele ignorar. Y el alcalde de Río ha anunciado planes para Año Nuevo en la playa de Copacabana.

Alejandro Ramírez Saavedra
CEO
NOTIEXPRESSCOLOR.COM

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