Las protestas en Rio de Janeiro, Belo Horizonte y Sao Paulo, entre otras, fueron convocadas por grupos sociales de derecha -como el Movimento Brasil Livre (MBL) y Vem Pra Rua (VPR)- que impulsaron en 2016 el impeachment de la izquierdista Dilma Rousseff (Partido de los Trabajadores, PT) y ahora defienden una “tercera vía” para las presidenciales de 2022 bajo el lema Ni Bolsonaro ni Lula.

Para expresar su rechazo a ambos políticos, manifestantes inflaron en la icónica Avenida Paulista de Sao Paulo un muñeco enorme en el que aparece Bolsonaro, enfundado en una camisa de fuerza, abrazando a Lula, vestido con un traje de presidiario.

Quienes organizaron las protestas esperaban grandes manifestaciones, sobre todo tras la adhesión de algunos diputados y líderes de izquierda (PDT, PSB, PCdoB, entre otros partidos), motivados por los beligerantes actos progobierno del 7 de septiembre. Pero, sin el apoyo de grupos como el PT del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva o la Central Única de Trabajadores (CUT), la convocatoria estuvo lejos de ser masiva como las anteriores.

Alejandro Ramírez Saavedra

CEO

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